No es que sea un barbas. Es que me gusta que me pasen cosas entre afeitado y afeitado.
Empecé a trabajar en publicidad en el año 2000. Ya vaticinaba Miguel Ríos que en el año 2000 algo malo iba a pasar.
Estaba yo tan tranquilo estudiando periodismo, cuando los anuncios me agarraron por el cuello y ya no me soltaron. Me he pasado enganchado 10 años, y ahora ya no siento la adicción como una enfermedad. He aprendido a convivir con ella.
Habré madurado…